domingo, 14 de enero de 2007

Profundizando El Caballero de la Armadura Oxidada 2


(El enlace para bajar el libro está en una entrada anterior)
SEGUNDA PRUEBA:

EN LOS BOSQUES DE MERLÍN
El Caballero se adentra en el bosque del inconsciente.
El "bosque" es un lugar espiritual que puede hallarse tanto en el desierto como en la ciudad, estando en soledad o rodeados de gente. Emboscarse es retirarse.
El Caballero es un emboscado. Se ha aislado en el bosque para reflexionar y encontrarse consigo mismo.
El bosque simboliza el inconsciente. Adentrarse en el bosque y profundizar en él le permitirá conocer las sombras y las luces que en él habitan.
La llamada del bosque es esa llamada que siente una naturaleza interior incompleta y que le incita a ir más allá. Por eso, el Caballero abandona todo lo que hasta entonces había dado sentido a su vida: aventuras, castillos, familia; en definitiva, lo que era su identidad. Se adentra en el bosque para comprender qué significa su armadura y poder despojarse de ella, o lo que es igual, para someter lo indómito del Yo. Así, aniquilará la personalidad de "caballero", que no es más que una máscara, que le impide acceder a su verdadera naturaleza.

El convaleciente
El significado de convalecer en griego es retornar. La nostalgia es el dolor del retorno, el eterno retorno hacia uno mismo. El Caballero es un convaleciente porque se retira al bosque para volver hacia sí mismo, es decir, para lograr su individuación. Como convaleciente, está regresando hacia sí mismo y, cuando haya completado ese regreso, podrá decir quién es en realidad. Sabiéndose convaleciente, será capaz de reconocer el sufrimiento que conlleva la armadura (la enfermedad) y comprenderá el sentido último de su vida.
Cuando el Caballero enferma de debilidad, Merlín le explica lo afortunado que es, porque "una persona no puede correr y aprender a la vez. Debe permanecer en un lugar durante un tiempo". El Caballero llega así a la comprensión del valor de detenerse a reflexionar porque la vida vertiginosa aturde.
Cuando no se es capaz de detenerse a reflexionar, la enfermedad puede sobrevenir como un aviso para que el enfermo se vea obligado a parar. Así, más que como un mal, la enfermedad aparece como una aliada beneficiosa que exige ser escuchada. El Caballero es un convaleciente que tiene que conocer el origen de su enfermedad y que el secreto de su cura se encuentra en el retorno hacia sí mismo.

Primer encuentro con el Mago Merlín, el arquetipo del "viejo sabio"
Una mañana, bajo un árbol, el Caballero descubre a Merlín, vestido con una túnica blanca y rodeado de animales. Al instante reconoce en él al maestro y comprende que ambos estaban buscándose. Se ha producido el misterio del encuentro en lo intuitivo, en lo profundo de sus almas.
El árbol cuyas ramas cobijan a un hombre de conocimiento, podría simbolizar aquí el mito de lo sagrado y de la regeneración.
El Mago Merlín simboliza al maestro que ha vencido el apego por este mundo. Conoce el arte del despertar de la conciencia y, en su papel de sabio, actúa como mediador entre el héroe convaleciente y el reino de la naturaleza. Hará comprender al Caballero que las pasiones empañan el discernimiento y la razón, y que las cualidades positivas como la paciencia, la actitud de colaboración, la aceptación incondicional de la figura del maestro y sus enseñanzas, el coraje y la perseverancia favorecen la andadura.
Merlín le aconseja la paciencia como cualidad imprescindible para desembarazarse de la armadura que tanto tiempo ha llevado puesta.
La armadura para protegerse del miedo Con la armadura el Caballero cree estar protegiéndose del miedo a las heridas en la batalla, pero también se defiende para no ser herido y sufrir la situación familiar, aunque no se enfrente a ella.

La copa de la vida
"Merlín le tendió una copa de plata que contenía un extraño líquido".
El caballero tiene sed de vivir ya que la armadura le ha secado la existencia.
El conflicto emocional bloquea el cuerpo físico y energético, nubla el discernimiento y endurece el corazón.
"Los primeros sorbos le parecieron amargos, los siguientes más agradables, y los últimos tragos, bastante deliciosos..." Al aceptar los tragos de la vida, ésta se convierte en un dulce transcurrir. La neurosis es amargura y, cuando se disuelve, da lugar al alivio.
El agua es renovadora de vida y simboliza el inconsciente. Merlín le ayuda a beber grandes cantidades de la copa del inconsciente pues, cuanto más beba y saboree, más se conocerá y más próximo estará a la Vida. Y, cuando se bañe en lágrimas, que penetran su inconsciente, se disolverán las impurezas que le quitan vida.

Yo verdadero, cambio de conciencia y tiempo
El Yo verdadero, en términos junguianos, es el Sí Mismo o Self. Aparece en el Proceso de Individuación de crecimiento interior y es la evolución hacia una totalidad interior única. Considerado como arquetipo, trasciende al ser humano en lo consciente y personal.
Tras el llanto, el Caballero puede comunicarse con los animales de modo intuitivo, más allá de la mente racional. Logra la suficiente sensibilidad como para sintonizar con las vibraciones de los otros. Los animales representan el mundo pulsional de los instintos en el hombre. Merlín le dice "pasado, presente y futuro son uno cuando estás conectado a la Fuente..." Siendo el tiempo un invento mental, desaparece cuando el caballero se une a la Fuente.

Fuente
A la pregunta del caballero de qué es la Fuente, Merlín le responde "Es el poder misterioso e invisible que es el origen de todo".
Se le llama Fuente, Origen, Creador, etc, porque de algún modo hay que nombrar lo innombrable.
La comprensión de ese concepto va más allá de lo racional.
Fuente es uno de los nombres o atributos de la Esencia, porque Ésta se manifiesta a través de atributos. Se dice que a través de cien o más.
A lo largo del libro y en cada capítulo aparacen cinco atributos fundamentales: Verdad, Silencio, Conocimiento, Voluntad y Osadía que el Caballero tedrá que descubrir y cultivar.

Desesperado, intenta regresar con su familia
En un determinado momento el caballero no se siente capaz de soportar más tiempo en el bosque. Se ha adentrado tanto en la espesura de su inconsciente que ha avistado la locura, tiene miedo y quiere huir.
Se justifica pensando que lo que quiere es regresar con su familia, ser un marido bueno, generoso y amoroso y un buen padre para Cristóbal, pero alguien que no sabe cuidar de sí mismo, no puede cuidar a los demás. Si regresa sólo para huir del bosque, será una carga asfixiante para Julieta y Cristóbal.
Reflexiona sobre su familia, "Recordó las eternas quejas de Julieta porque a menudo se iba a la batalla, por la atención que le prestaba a su armadura, por su visor cerrado y por su costumbre de quedarse dormido para no oír sus palabras. Quizá Julieta no quisiera que él volviera, pero Cristóbal sí querría".
Merlín le sugiere que envíe una nota preguntando a Cristóbal si desea que su padre vuelva con él, utilizando a la paloma como mensajera. Cuando la paloma retorna con el mensaje, el caballero ve boquiabierto que el papel está en blanco. Merlín le explica que su hijo no le conoce lo suficiente como para darle una respuesta.
"El caballero permaneció quieto un momento, pasmado, luego lanzó un gemido y lentamente cayó al suelo. Intentó retener las lágrimas, pues los caballeros de brillante armadura no lloran. Sin embargo, pronto su pena le venció. Luego, exhausto y medio ahogado por las lágrimas, el caballero se quedó dormido".
Una pena profunda y las lágrimas de sentimientos verdaderos le liberan del yelmo.
La no-respuesta de su hijo ha calado en la fibra sensible del Caballero, que por fin comprende la mala relación con él. El impacto ha dinamitado el conflicto interno. Ante semejante choque las defensas corporales y emocionales se han hecho añicos, la armadura no puede protegerle ya.
El cuerpo, como libro que lleva la historia personal del caballero, libera el conflicto. Por mucho que se aferre al lema de que los caballeros no lloran, no podrá contener la emoción que le embarga. Llora y queda exhausto y medio ahogado dentro del yelmo. Después de la catarsis y de la toma de conciencia del problema, nota un extraño alivio al reconciliarse consigo mismo y, acurrucándose en el calor de este nuevo sentimiento de ternura, se queda dormido.
Al despertar, el Caballero logra, gracias a las lágrimas derramadas, liberarse de la visera.

SIETE CLAVES PARA MEDITAR
1. ¿Te emboscas en tu inconsciente?
2. ¿Sientes nostalgia por el yo verdadero?
3. ¿Encontraste a tu guía?
4. ¿Para qué te pones la armadura?
5. ¿Eres paciente y perseverante?
6. ¿Eres sincero con los sentimientos?
7. ¿Para qué te sirve el sufrimiento?